
Bajas temperaturas en la cabina protegen a los pasajeros de problemas circulatorios en vuelos de larga distancia
Cabina fresca protege la salud
Directamente después de subir, muchos sienten un escalofrío recorrer su espalda: la brisa fresca que atraviesa la cabina. Justo cuando afuera hace calor veraniego, el clima a bordo a menudo parece un viaje en el tiempo hacia el invierno. Pero, ¿por qué la tripulación configura intencionalmente la temperatura tan baja? Detrás de ese escalofrío hay una razón sólida, que sirve sobre todo para la salud de los pasajeros.
Aire fresco sobre las nubes
Al entrar en un avión de pasajeros, una cosa se nota de inmediato: hace claramente más frío que en la puerta de embarque. Muchos viajeros rápidamente buscan su chaqueta o piden al personal de vuelo una manta adicional. Las quejas sobre el frío se incrementan, especialmente en los vuelos de largo recorrido. Estudios muestran que las temperaturas suelen estar entre 20 y 24 grados Celsius, más frías que en muchos salones. Pero esto no es una casualidad, sino un mecanismo de protección calculado.
Los aviones se mueven a grandes altitudes: los vuelos transatlánticos se llevan a cabo a altitudes de 10,000 a 12,000 metros en regiones con temperaturas exteriores de hasta –60 grados Celsius. Para hacer la vida a bordo cómoda y segura, el aire de la cabina se purifica, filtra y acondiciona. No solo la temperatura juega un papel, sino también la presión del aire y la saturación de oxígeno. Esto crea un ambiente que, aunque se siente fresco para muchos, resulta seguro en última instancia.
Razones médicas para temperaturas frescas
¿Por qué arriesgar a los pasajeros que tienen frío en lugar de asegurarles una cálida confort? La respuesta la ofrece un vistazo a la investigación médica. En vuelos existe un mayor riesgo de llamadas síncopes – episodios breves de desmayo. Ya en condiciones de presión normales y con baja saturación de oxígeno, las personas en el aire son más propensas a problemas circulatorios que en tierra.
Si la cabina se calienta demasiado, el riesgo aumenta aún más: los vasos se dilatan, la presión arterial cae y el cuerpo recibe aún menos oxígeno. Estudios de EE. UU. respaldan que el riesgo de pérdida de conciencia aumenta significativamente en cabinas de aviones demasiado cálidas. Las temperaturas relativamente frescas ayudan a estabilizar la circulación y a reducir el riesgo de dicho tipo de incidentes. Para que esto no represente un riesgo para la salud, las aerolíneas se basan en experiencias previas y recomendaciones médicas.
Equilibrio entre confort y seguridad
La regulación de la temperatura no es una ciencia exacta, sino que se encuentra en un rango que ofrece un compromiso entre comodidad y seguridad. <strong>Lufthansa</strong>, por ejemplo, establece la temperatura de la cabina generalmente entre 20 y 24 grados; los auxiliares de vuelo pueden hacer pequeños ajustes ellos mismos, mientras que los cambios de temperatura más grandes deben ser aprobados desde la cabina.
A pesar de toda la estandarización, no hay límites internacionales fijos para la temperatura a bordo. Más bien, la tripulación se guía por las necesidades de la mayoría de sus pasajeros y reacciona de manera flexible a las quejas. A veces, por lo tanto, se crean varias zonas climáticas dentro de un avión para que la mayor cantidad de personas estén satisfechas.
„Las temperaturas frescas protegen contra problemas circulatorios. Por lo tanto, la temperatura a bordo se mantiene más baja. La tripulación se asegura de que la temperatura en la cabina sea agradable para los pasajeros“, explica un portavoz de Lufthansa.
También otras grandes aerolíneas siguen esta filosofía. Investigaciones de la autoridad de aviación alemana y de la asociación internacional de aerolíneas IATA confirman que la prevención de problemas circulatorios es la principal razón por la que las cabinas se mantienen intencionadamente frescas. Hay otros factores: menos calor también significa menos condiciones ideales para bacterias y gérmenes, lo que a su vez beneficia la salud general a bordo.
Perspectiva: ¿Seguirá el clima a bordo siendo gélido?
Parece que los suéteres gruesos y las mantas ligeras serán, también en el futuro, los mejores compañeros en los viajes en avión. Dado que la seguridad y la inocuidad médica son la máxima prioridad, las aerolíneas probablemente seguirán resistiendo la demanda de una temperatura del aire en cabina mucho más cálida. Sin embargo, aviones más modernos y sistemas de climatización inteligentes podrían permitir zonas de temperatura más flexibles en los próximos años, lo que permitiría tener en cuenta más los deseos individuales. Hasta entonces, seguir sintiendo frío entre las nubes será el mal menor.
Información adicional es proporcionada por organizaciones de salud como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o las asociaciones de aviación con recomendaciones actuales para el bienestar durante el vuelo.

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